Crónica de La Orquesta Mondragón en el Teatro Arriaga de Bilbao
​Medio siglo de extravagancia y puro rock: La Orquesta Mondragón conquista el Arriaga en su 50 aniversario
El domingo por la tarde, nuestro siempre precioso Teatro Arriaga de Bilbao se vistió de gala, humor y mucho rock and roll para recibir a la Orquesta Mondragón en su gira del 50º aniversario. Con un teatro rozando el lleno absoluto y un público talludito pero rebosante de energÃa, el espectáculo arrancó con puntualidad británica.
​Desde el primer minuto, un incombustible Javier Gurruchaga demostró por qué sigue siendo un showman irrepetible. El frontman donostiarra quiso destacar la infinidad de veces que la formación ha recalado en las fiestas y pueblos de Bizkaia a lo largo de este medio siglo, mostrándose encantado de volver a pisar las tablas de un recinto tan emblemático.
​Una banda soberbia que sostiene el espectáculo
​La propuesta no defraudó. El concierto fue una montaña rusa de ritmo, donde las canciones más marchosas se intercalaron con preciosas baladas, todo ello aderezado con la inconfundible originalidad de Javier y esos gestos estrambóticos que han sido su sello de identidad.
​Detrás de las extravagancias hay una banda soberbia. La madurez de sus integrantes se notó en cada acorde, demostrando el nivel que da la experiencia. De hecho, cuando el cantante necesitó tomar algún breve descanso, los músicos deleitaron al público con potentes instrumentales de puro rock and roll.
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La comunión total con un público incondicional
​No se puede relatar lo sucedido sin destacar el papel fundamental de los asistentes. Estaba claro que el público sabÃa perfectamente lo que iba a ver y acudió con una predisposición absoluta para disfrutar de principio a fin.
​La gente fue con ganas de fiesta e hizo todo lo necesario para exprimir la noche al máximo: bailaron sin descanso, encendieron las linternas de sus móviles para crear una atmósfera mágica durante las baladas y, durante la interpretación de «Ellas las prefieren gordas», se levantaron para formar una festiva cadeneta que recorrió el patio de butacas. Una auténtica celebración en la que el respetable fue parte activa del show.
​El bache vocal y la magia del directo
​Pasada la mitad del concierto, la exigencia pasó factura. Javier comenzó a hacer gestos indicando que se le habÃa «cortado» la voz, lo que obligó a adaptar el repertorio. El momento más crÃtico llegó, precisamente, con la mÃtica «Ellas las prefieren gordas». Sin embargo, la espectacular corista de la banda tomó el relevo con una voz apabullante, sacando el tema adelante de maravilla y ganándose una de las grandes ovaciones de la noche.
​Repertorio: Un viaje por los clásicos
​El listado de canciones fue un auténtico festÃn para los nostálgicos:
​Himnos propios: «Viaje con nosotros», «Caperucita feroz», «Corazón de neón», «Bésame, tonta», «Lola, Lola» y «Ponte la peluca».
​Versiones: Una enérgica «School’s Out» de Alice Cooper y el emotivo «Stand By Me» de Ben E. King.
​Los grandes momentos de la velada
​El concierto nos dejó estampas inolvidables, llenas de emoción y sorpresa:

​-El homenaje: Javier dedicó el concierto al maestro Kepa Junkera, presente en el teatro, quien recibió una cálida y prolongada ovación por parte de todo el Arriaga.
​-La sorpresa musical: Una alegre fanfarre irrumpió por el pasillo del teatro, subiendo al escenario para tocar junto a la banda en un fin de fiesta espectacular.
-​Un broche de oro al estilo Mondragón: Como no podÃa ser de otra manera en un 50 aniversario, hubo tarta de celebración. Tras sacarle el pastel y quitarle las velas, el cantante se quedó mirándolo fijamente. Por un momento, parecÃa que iba a hacer el gesto de soplar, pero el instinto gamberro pudo más: Javier se estampó la tarta directamente en la cara, provocando las carcajadas de todos los presentes.
​-Conclusión: ​Hay quien todavÃa se resiste al personaje atÃpico que es Javier Gurruchaga. Sin embargo, el impecable sonido de la banda —con una diversidad de instrumentos que no deja que el nivel baje un solo segundo— y su capacidad para convertir un concierto en una fiesta total hacen que la Orquesta Mondragón siga siendo una cita obligatoria. Un domingo especial en Bilbao y un directo altamente recomendable para quien busque dejarse llevar. ¡Por otros 50 años de locura!
(Redactor: David R)
