Crónica de Deadletter en el Kafe Antzokia de Bilbao
Deadletter firma en el Kafe Antzokia de Bilbao un directo tenso, fÃsico y muy sólido
El viernes 10 de abril, Deadletter actuó en el Kafe Antzokia de Bilbao dentro de la gira de presentación de Existence is Bliss, su segundo disco. La banda británica salió al escenario para plantear un concierto compacto, sin apenas pausas y muy centrado en la música.
La entrada rondó aproximadamente la media sala. No habÃa una gran multitud, pero sà un público suficiente y bastante metido en lo que estaba ocurriendo. Y eso fue importante, porque Deadletter no planteó una actuación apoyada en grandes discursos ni en una conexión verbal continua con la sala, sino en la fuerza del propio directo. La gente que estuvo allà respondió bien y acabó entrando de lleno en la propuesta del grupo.
El concierto duró alrededor de una hora y veinte minutos y fue prácticamente del tirón. Apenas hubo interrupciones entre canción y canción. El cantante solo se dirigió al público en algún momento puntual, más que nada para pedir un poco más de empuje y animar a la gente de Bilbao, pero el peso de la noche estuvo claramente en la ejecución de los temas y en la atmósfera que fue construyendo la banda.
Y ahà Deadletter dejó una muy buena impresión. Sonaron muy bien, con un sonido firme, claro y muy bien armado. HabÃa tensión, empuje y una sensación constante de que la música podÃa llevarte a otro sitio, como si cada tema fuera empujando un poco más a la sala hacia dentro del concierto. Esa fue seguramente una de las claves de la noche: no hacÃa falta un recinto lleno para que el grupo consiguiera meter al público dentro de su mundo.
El cantante tuvo además una presencia escénica muy particular. Varias veces bajó a cantar entre el público, rompiendo la barrera con la primera fila y reforzando esa sensación de inmersión. Sobre el escenario se movÃa con una mezcla muy curiosa de seriedad y descontrol medido: por momentos permanecÃa casi hierático, y de repente arrancaba con una forma de bailar muy original, con movimientos extraños, giros, sacudidas y una manera muy poco convencional de desplazarse. Era una puesta en escena muy personal, rara en el buen sentido, y muy coherente con el tono de la música.
Otro de los puntos fuertes del concierto fue el saxo. Uno de los músicos lo tocó con mucha presencia durante toda la actuación, y fue un elemento que dio mucho carácter al sonido de la banda. Personalmente, soy de la opinión de que el saxo aporta mucho ritmo a las canciones y además tiene algo especialmente bonito dentro de una banda, porque añade un color distinto y una fuerza muy particular. En el caso de Deadletter, ese saxo ayudó claramente a dar más personalidad al directo.
En conjunto, Deadletter firmó en el Antzoki un concierto serio, bien tocado y con bastante identidad. Con una sala a media entrada, la banda británica consiguió aun asà generar ambiente, meter al público en su propuesta y dejar una actuación convincente. No fue un concierto masivo, pero sà uno de esos bolos en los que el grupo deja claro que tiene una idea muy definida de cómo quiere sonar y de cómo quiere ocupar el escenario.
(Redactor: David)
