Crónica de C. Tangana en el Bizkaia Arena – BEC de Barakaldo

El Musical «Sin cantar ni afinar. Tour 22» llega a sus pantallas

Antón Álvarez (31 años), alias Pucho, C. Tangana, ahora El Madrileño, abarrotó el pasado sábado 9 de Abril el Bizkaia Arena – BEC de Barakaldo. Congregó a 15.000 personas, hacia eones que no se contemplaba nada parecido por estos lares. El 29 de Enero tenía previsto arrancar la gira en este mismo recinto pero se tuvo que aplazar debido a las restricciones COVID.
Bizkaia Arena – BECA las 21:15h se encendieron las pantallas gigantes para avisar que por favor no se usara el flash para hacer fotos, tres minutos después, con 18 de demora respecto al horario oficial se desliza un gran telón y da comienzo la Fiesta, nunca mejor dicho, pudimos divisar una numerosa orquesta con abundante presencia femenina, varias mesas redondas con mantel blanco con los músicos sentados alrededor y un camarero con chaqueta blanca se coronó como uno de los actores protagonistas de la velada: no hacía más que ir y venir durante toda la actuación con su bandeja provisionando licores a todos los convidados, entre vuelta y vuelta aprovechaba para beber algún que otro trago de la botella, para terminar, sin la preciada chaqueta que llevaba puesta, dando tumbos por el escenario.
C. Tangana disponía de un largo pasillo central que lo recorrió en varias ocasiones para deleite del respetable. La iluminación no fue como la de un gran concierto al uso, sino que estuvo supeditada a las excepcionales características del evento. Como si de un film se tratase o mejor dicho de una obra de teatro, la acción enfocada a un reparto coral con El Madrileño como figura central pero dando entrada a personajes secundarios de lujo como La Húngara, El Niño de Elche, Ismael De La Rosa «El bola», una nutrida representación de la familia Carmona… en total una troupe de 30 músicos.
Antón Álvarez ataviado con un elegante traje se mostró firme en todo momento, comenzó con «Still rapping» y no tardó en caer uno de los platos fuertes de la noche, «Ateo» que en el disco es interpretada a dúo junto a Nathy Peluso. Aquí, en Barakaldo, le hizo los honores una esbelta dama con largo vestido verde.

Bizkaia Arena – BECUnos minutos después, hubo una reestructuración en la parte trasera del escenario, desapareció la orquesta, se colocó una gran mesa como si de un convite se tratase y varios músicos se sentaron alrededor de ella. Un extenso popurrí con viejas composiciones de éxito emergió de repente, me atrevo a aventurar que alguna no conocía gran parte del público, como es el caso de «Aunque tú no lo sepas» compuesta por Quique González para el malogrado Enrique Urquijo y los Problemas. En cambio «No estamos locos» de Ketama, «Noches de Bohemia» de Navajita Plateá, «Corazón partió» de Alejandro Sanz y «Alegría de vivir» de Ray Heredia son clásicos de nuestra cultura popular. Asimismo sonó el «Bizarre Love Triangle» de New Order fusionada con “Los tontos” (Kiko Veneno).

Bizkaia ArenaLas cámaras se movían por el escenario con total impunidad para poder capturar la mejor imagen que pudiera visionar un público entregado. Se me hace raro que un show en vivo esté diseñado para disfrutarlo a través de las pantallas, no estoy acostumbrado, siempre he intentado evitarlas a toda costa, permanecer ajeno y recurrir a ellas únicamente en momentos puntuales pero estábamos presenciando un concierto coral escenificado y la posición de la cámara ocupaba un lugar privilegiado. El colofón lo puso El Pucho subiendose encima de la mesa para echarse unos bailoteos. Tras una breve pausa, regresa la orquesta retirandose los músicos de la mesa.

Se sucedieron los hits, «Antes de morirme» que interpretaba en el disco con Rosalía, «Ingobernable». También hubo un guiño a uno de los iconos de La Movida: «Lobo Hombre en París» de La Unión (cuyo guitarrista Mario Martínez por cierto, acaba de fallecer). El ambiente estaba más que caldeado y le llegó el turno al archiradiado superhit «Tú me dejaste de querer». Otro momento álgido consistió en la ejecución del megaéxito de la música merengue «Suavemente» de Elvis Crespo. Para concluir con «Un Veneno» de donde se extrae el nombre de esta ultima gira «Sin cantar ni afinar pa’ que me escuche to’a España». No hubo bises, hoy no tocaba, el metraje llegaba a su fin y solo había tiempo para los créditos finales que se iban dibujando a través de las pantallas. Fin. Fine. The End. Total: 110 minutos de espectáculo que agradó y conmovió a los feligreses.

(Texto: Iñaki Gallardo)

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