Crónica de The Waterboys en Santana 27 – Bilbao, lección de maestría y carácter

The Waterboys nos visitaron en Santana 27 de Bilbao el pasado 24 de noviembre con la actual formación de siete miembros y nos hicieron vibrar con los temas de siempre y algunos de su nuevo trabajo “Where the action is”. Haciendo honor al nombre del disco, además de muy buena sesión de música, su líder nos dejó claro que sabe lo que quiere y cómo lo quiere: un despliegue de carácter y fuerza.
Santana 27 - BilbaoCon un decorado austero, dónde la única nota de color vino dada por un cartel retro con la exclamación WOW! (y que sólo se iluminó en la recta final del bolo); dejando de esta manera en relieve que lo único que importa es la música y los músicos. Violín y teclados a la izquierda, batería y bajo al fondo, vocalistas al frente a la derecha y, reinando en el centro del conjunto, él, Mike Scott, omnipresente a lo largo de toda la historia de The Waterboys y auténtico motor de explosión del concierto en Santana 27.
Tras los saludos Mike nos preguntó si entendíamos su inglés (se puede decir que habla un inglés muy claro) y todos los presentes le hicimos saber que sí, que le entendíamos, seguidamente nos advirtió que no quería que se hicieran fotos con flash (en el foso no hubo ni uno sólo), ya que la luz de estos le era molesta al grupo (aunque en realidad era a él, que no podía leer bien las letras en el dispositivo debajo suyo… no en vano había prohibido a los fotógrafos acreditados ponerse justo ahí, en medio del foso).
Tras esta introducción comenzaron con “When you go away” y después, cuando ya tenían al público totalmente embebido con los primeros compases de “Fisherman’s blues”, la música cesó de pronto y un iracundo Mike Scott espetaba al público señalando con el dedo en un clarísimo inglés:
-That’s what I meant: No fucking flashes, switch your fucking flashes off, because you blind the band… and then we’ll play this song. No fucking flashes. Do you understand my fucking English?
-I do like to express myself!
Fue un momento rozando el absurdo, porque Scott parecía tan enfadado que casi llegamos a pensar que no continuaría tocando, aunque la tercera vez que repitió el, ya mítico, “no fucking flashes” parte del público lo repetimos junto a él como si de un mantra se tratase: “no fucking flashes”, mientas pensábamos “but please go on with your song”.

Después de este rifirrafe, la banda demostró una fantástica capacidad de retomar el ritmo, meternos de lleno en la música y continuar deleitándonos con la fabulosa “Fisherman’s blues”; bien calentitos continuaron con el single que da título a su último disco: “Where the action is” en el que demostraron que conocenlos ingredientes que hay que mezclar para hacer rock del bueno, un mix dónde hay cabida para que brillen con luz propia los teclados y las notas del violín.
Continuaron con “A girl called Johnny” y “Old England” en un ritmo más pausado, pero sin quitarle ese regusto rockero que le imprimieron a toda la actuación.
Un Scott ya más distendido y con ganas de conectar nos presentó “If the answer is Yeah” como una canción de amor, de encuentros.
Como entrante para la siguiente canción, más animada, Mike hizo gala de su habilidad con la guitarra mientras las coristas bailaban frente a él en un duelo música contra la frenética danza con reminiscencias africanas, para que, acto seguido, la banda nos transmitiera toda la contundencia de “Still a freak” en la que nos transportaron territorios más bluseros y nos regalaron, en su recta final, una inesperada interpretación de la corista Jess Kavanagh, frente al magnífico solo de violín de Steve Steve Wickham. El violín y la poderosa voz, en extraña simbiosis, nos transportaron a territorios cercanos al blues-jazz.
Tras una animada “Medicine bow” el líder de la banda hizo de maestro de ceremonias y presentó a todos sus componentes: Aongus Ralston, al bajo; Steve Wickham, violines; las dos coristas: Zeenie Summers y Jess Kav, el “profesor” Ralph Salmins a la batería y Brother Paul Brown con los teclados.
Mike, a modo de introducción de la canción “Nashville, Tennessee”, nos explicó que Paul es vecino de Nashville tras lo cual nos deleitaron con este fantástico tema, aderezado con un dúo final de teclados y guitarra en perfecta coordinación.
Ralph SalminsTras “Ladbroke grove symphony” la intensidad lumínica bajó invitando al recogimiento, Mike rodeado de una luz azulada y acompañado de su guitarra acústica nos recordó con la ayuda de “This is the sea” que los males del pasado quedan atrás en el río y la libertad viene con el mar. A lo largo de todo el concierto, y especialmente en esta canción, la banda demostró una maestría incontestable, cada instrumento, cada acompañamiento vocal entra cuando debe, indefectiblemente, como gotas de agua de ese río que acaba en el mar, son movimientos de las piezas de un reloj perfectamente engrasado y sincronizado.
En el final del siguiente “Rosalind (You married the wrong man)” Brother Paul, desatado, saltó al frente del escenario distorsionando con su keytar como si fuera el colofón de una recital heavy metal.
Después de la diversión llegó el momento para el recuerdo del batería del grupo Cream, Ginger Baker, fallecido el 6 de octubre de este año. Mike nos presentó “Blues for Baker”, todos los componentes del grupo, excepto el batería Ralph Salmins, abandonaron el escenario para ofrecer un solo de batería en homenaje al desaparecido drummer y compañero de Eric Clapton.
Regresó la banda, con un cambio de vestuario del siempre coqueto Brother Paul, que reapareció luciendo una elegante casaca negra con pedrería acompañada de unas coloristas mallas en marmolado.
Steve WickhamEn la recta final de la gala pudimos disfrutar con “We will no be lovers”, “The Pan within” en un emotivo dueto de violín versus guitarra. Puso fin al concierto “Morning came too soon” en la que, una vez más, los teclados cobraron una deliciosa relevancia.
Finalizada la actuación todo el grupo se acercó al borde del escenario para saludar; el público, que había disfrutado de un concierto contundente, rockero, pero con espacio a temas más introspectivos y filosóficos, aplaudió con fervor y tomó fotos con tiento.
Tras las poco convencidas solicitudes de bises de la audiencia y, contra todo pronóstico,The Waterboys reaparecieron en escena y nos deleitaron con dos temazos más:
“How long will I love you?” y una trallera versión de la conocida “Jumpin’ Jack flash” de The Rolling Stones.
El éxito del concierto se basó en una certera selección de los temas más clásicos, intercalando sabiamente los más modernos; tocando con eficacia y fluyendo en las corrientes del rock-blues con remolinos de violín que nos recuerdan a su pasado más folky. Las coristas pusieron la nota de color en la voz, el soul en el corazón y el alma de este magnífico grupo.

A continuación os dejamos el setlist, con dos horas llenas de música.
1- When you go away
2- Fisherman’s blues
3- Where the action is
4- A girl called Johnny
5- Old England
6- If the answer is Yeah
7- Still a freak
8- Medicine Bow
9- Nashville, Tennessee (Nos explica que el teclista es de Memphis)
10- Ladbroke grove symphony
11- This is the sea
12- Rosalind (You married the wrong guy)
13- Blues for Baker
14- We will no be lovers
15- The Pan Within
16- How long will I love you?
17- Jumpin’ Jack Flash (Versionando a los Rolling Stones)


(Texto: Esther Lázaro)

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