Crónica de The Animals en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao

El pasado lunes 8 de Noviembre los legendarios Animals aterrizaron en Bilbao, concretamente en el Teatro Campos Elíseos, mejor dicho, sólo uno de ellos. La promoción alegaba que vendrían los históricos Mick Gallager a los teclados y John Steel a la batería, resulta que sólo este último compareció, 80 añitos de nada, me chivaron que lleva dándole a los parches desde el 57. Mick Gallager, que colaboró con Ian Dury, Peter Frampton, Roger Daltrey y The Clash, entre otros, no pudo viajar al no estar vacunado del Covid-19, la traba de este año de algunos músicos para no poder oficiar sus compromisos musicales. Resaltar que Gallager no fue miembro original de la banda, sino que entró en 1965 para reemplazar al teclista original Alan Price y en ese mismo año fue sustituido por Dave Rowberry, para volver mucho después en el lejano 2003.

Teatro Campos Elíseos, BilbaoMenos de media entrada en el Campos. Pasaban pocos minutos de las 8 cuando cuatro músicos salen a escena ocupando posiciones en el tablado, tres son relativamente jóvenes y uno, el bajista, claramente mayor. No pocos pudieron entender que se tratara de los Animals auténticos y considerar al bajista como uno de los miembros originales de la banda. No se había anunciado ningún grupo telonero, estos tampoco se presentaron ni nada. La actuación no despertó mucho interés entre el público y una pareja que estaba posicionada en nuestra misma fila abandonó el Teatro antes de que Black Banjo terminaran su intervención, pero The Animals aún no habían salido al escenario. El calentamiento del grupo telonero se nos hizo largo y monocorde, pasando de la media hora.

Teatro Campos Elíseos, BilbaoA continuación, sin ningún tiempo de espera, la banda estrella inicia su andadura, tres jóvenes + John Steel resplandeciente desde su taburete perpetuo. Todavía me acuerdo de mi ultima comparecencia al Teatro Campos Elíseos a disfrutar de los madrileños La La Love You (ver crónica), la sonoridad fue demencial (había limitador de sonido), cuestión que no se repitió con los británicos, pudiéndose apreciar todos los instrumentos con claridad. Las canciones nos eran ya conocidas, de las primeras que interpretaron se coló «Don’t let me be misunderstood» la que grabara y popularizara la gran Nina Simone allá por 1964, momento mágico. John Steel tuvo la oportunidad de dirigirse al público enunciando unas palabras de pie y en primera línea del escenario. El set no fue demasiado largo, una hora y cuarto, aproximadamente. Como colofón cayó esta joya de folk estadounidense con autor desconocido «The House Of The Rising Sun», una delicia. Al concluir, no pudimos evitar pensar que lo que acabábamos de presenciar no era otra cosa que un hibrido entre una banda tributo + un componente de lujo: John Steel rememorando toda una serie de composiciones inolvidables.

(Texto: Iñaki Gallardo)

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