Manolo García emocionó al público del Euskalduna, desde el primero hasta “el último de la fila“

Manolo García presentò en el Euskalduna de Bilbo su nuevo disco “los días intactos” 11 y 12 de Octubre.
EuskaldunaCon un lleno absoluto del auditorio del Palacio, el concierto empezó en formato reducido, con una luz cenital apuntando al pianista y con un aplauso estruendoso a la aparición de Manolo, vestido de negro y con ese porte que le caracteriza. Pero Manolo no es solo fachada, es un músico capaz de transmitir emociones con sus letras trabajadas, juntándose con otros músicos excelentes. Cantó “Navaja de papel”, una canción de Los Rápidos, grupo de los años 80 liderado por él mismo. Con todos los músicos sentados en el escenario interpretó “La sombra de una palmera” en la que cabe destacar la caja con ese timbre metálico que le caracteriza y que hace que además de dar ritmo a la canción la haga más completa. Manolo tiene un amplio repertorio y por eso interpretó canciones de El último de la fila como “Aviones plateados” en el que se levantó del taburete para dirigirse al público. Dió gracias a todos los asistentes matizando que “Venir es estar y está claro que estáis ahí”. Después llego “Los ángeles no tienen hélices” y en “Un alma de papel” Manolo bajó al escenario para estar más cerca de su público. En “Malva” se notó que estaba recuperado de su lumbalgia por cómo se movía y bailaba. La cosa se fue animando hasta el punto de que en “A veces se enciende” Manolo bajó del escenario para pasearse por al lado de la gente que se levantó y le acercó la mano a su paso, volvió al escenario para impresionarnos con su destreza con los bongos. En “Para que no se duerman mis sentidos” tuvo palabras para explicar el panorama social que sufrimos hoy en día, revindicando el movimiento social del 15M asegurando que “yo también soy 15M”. Después de “Sabrás que andar es un sencillo vaivén” y “Todos amamos desesperadamente” salió una coreógrafa con unas cintas elásticas atadas a brazos y piernas que salían desde la parte izquierda del escenario, la coreógrafa quiso escenificar como las ataduras no le permitían moverse más allá de ellas, el quiero y no puedo, la falta de libertad.
BilbaoCon un solo de guitarra española comenzó la canción “Sin que sepas de mi” y en la “Sombra de la sombra de tu sombrero” se marcó un baile invitando a la gente a llevar el ritmo con el aplauso. Llego “Estoy alegre” y a Manolo se le veía animado y cómodo, como pez en el agua y ese agrado lo supo transmitir al público. No pudo faltar “Nunca el tiempo es perdido” una de las canciones más conocidas que hace honor a su segundo álbum en solitario. “Un giro teatral” y luego “Un año y otro” donde el fondo del escenario cambio a un tono blanco con la sombra de la coreógrafa que bailaba por detrás. “Somos levedad” empezó con un ritmo electrónico y acompañado de unas luces de discoteca, con un decorado de unas botellas que colgaban de arriba del escenario. Llego la canción más esperada “A San Fernando un ratito a pie y otro caminando”, en esta bajó otra vez al público y recibió sus muestras de cariño, como la de la chica que le regalo un peluche con el que pasó toda la canción en la mano. Dió gracias por las muestras de afecto recibidas y llegaron los bises con “Cabalgar la eternidad”. Dedicó la canción de “Zapatero” a toda la gente que se dedica “a la agricultura y la ganadería porque desde arriba se les putea bastante”, en esta bajó del escenario con una silla en la cual se movía sentado de un lado a otro. Y con “Zapatero” llegaron “Estamos ahí”, “Lo quiero todo” y “Prefiero el trapecio”. Cuando pensábamos que el concierto estaba finiquitado vimos que Manolo no tenía intención de marcharse, que todavía tenía cosas que contar y el público no estaba dispuesto a perdérselas. Después del primer bis nos regaló un segundo como si después de un postre y una comida suculenta, para culminar nos invitasen a un café, una copa o un puro. Para el final dejó canciones tan escuchadas como “Insurrección” canción dedicada a la gente joven, especialmente a los músicos jóvenes que lo tienen muy difícil hoy en día para seguir hacia delante en su profesión. Con esa voz nada aterciopelada pero con la fuerza que la caracteriza interpretó “Pájaros de barro” la canción seguramente más conocida de la carrera de Manolo. “En el batir de los mares” y para culminar la ranchera “Cuando yo quiera has de volver” lo habitual en esta gira de “Los días intactos”.
En conclusión: una noche cargada de recuerdos por canciones pasadas, de ilusiones por canciones presentes, de mensajes, de decorados teatrales y sobre todo de muy buena música por parte del humilde Manolo y su banda.
Aquí tenéis el vídeo-montaje de Manolo García en el Palacio Euskalduna de Bilbao, Palacio donde este año también vimos a Amaral (ver crónica en el Palacio Euskalduna de Bilbao), y aquí el videoclip de uno de los temas que echamos de menos en su repertorio, “Querida Milagros”:

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