Manolo García demostró que “Todo es ahora” en el Bilbao Arena

Bilbao Arena
Manolo García nos mostró que “Todo es ahora” en el Bilbao Arena de Miribilla el sábado 23 de abril. Tuvimos la ocasión de disfrutar de dos conciertos en uno, primero con músicos de la talla de Gerry Leonard, Mark Goldenberg o Jack Daley, con los que ha podido grabar su último disco, para pasar más tarde a su banda de siempre. En un Bilbao Arena casi repleto y con un decorado de plantas que recordaba a una selva, el concierto de presentación de su último disco comenzó con un homenaje especial a Prince. La banda americana que le acompaña en “Todo es ahora” interpretó “Purple rain” del músico fallecido recientemente. Unos minutos después nos sorprendían con una intro en formato video, un video al más puro estilo Buñuelista en torno al huevo. Se veía que al público del Arena no le interesaba mucho el surrealismo y lo que querían era ver salir al grande de Manolo, pues empezaron a pitar impacientes. Y entonces llegó, vestido con una camisa estampada y un pañuelo rojo al cuello y paseándose con esa galanura que le identifica.
Empezó con “Canción del solitario que se reconcilio con el mundo”. Tema de su último disco, el cual Manolo califica como el más rockero desde “Los Rápidos”. Quiso saludar en euskera con un “Gabon, asko pozten nau zuekin hemen egoteak” y bromeó con un “¿Habéis entendido algo?”, que al público le hizo gracia y respondió con un estruendoso aplauso. En “Lo quiero todo” se movió con soltura de una parte a la otra del escenario como si quisiese saludar a todos los espectadores. Interpretó “Estoy alegre” y después de agradecerle al público con un “Eskerrik asko” mencionó a la banda por haber homenajeado a Prince. Fue cuando aprovechó la ocasión para tener unas palabras a favor de la cultura y en contra de los políticos que la pisan, con la reacción de un aplauso unánime. Llegó “Un alma de papel” y “Exprimir la vida” con un video de fondo de exprimidores, que recordaba un poco al estilo de Mariscal el diseñador.Bilbao Arena “Junto a ti” y luego “Esta noche he soñado con David Bowie” canción escrita después de tener un sueño en el cual aparecía David Bowie en la calle con mariposas en la boca. Nunca sabremos el significado de ese sueño pero a Manolo le valió para realizar una canción y poder grabar su disco con los mismos músicos del último disco del “Duque blanco”. La octava fue “Sombra de la sombra de tu sombrero”, luego vinieron “Sube escalas, baja escalas” y “Caminaré”. Entonces fue cuando apoyó al euskera, diciendo que tendríamos que hablar más en nuestra lengua y que “La diversidad cultural suma, no resta”. En “Un giro teatral” saltó al foso y se dio un paseo hasta un lateral donde salió a saludar al público que se acercó en avalancha. En “Es mejor sentir” nos transportamos a una montaña rusa mirando al fondo del escenario que hacía las veces de pantalla, subiendo y bajando como nos hacen sentir los sentimientos, a veces arriba y otras abajo. Manolo invitó a cantar a los espectadores con “Campanas de libertad”. La última canción de la primera banda fue “Un año y otro año”.

BilbaoDespués del descanso cambió de banda y de indumentaria. En un ambiente más intimo y con un comienzo de solo de guitarra llegó “En el batir de los mares”. Con “Zapatero” la gente coreo a pleno pulmón. “Una tarde de sol” y luego “No estés triste” destacando el acompañamiento de violín. En “Para que no se duerman mis sentidos” hubo un dúo de guitarra y violín. Agradeció al público de Bilbao y al público que había venido de fuera e interpretó “Nunca el tiempo es perdido” con un toque de percusión que le dió otro carácter a la canción. Con “Carbón y ramas secas” vimos su destreza con la pandereta. No faltaron canciones como “Pájaros de barro”, “Somos levedad”, “Sobre el oscuro abismo en que te meces” y “Prefiero el trapecio”. Tanta fue su entrega que salió del escenario y subiendo unas escaleras dió a parar a las gradas donde el público le recibió con abrazos. A pesar del tumulto a Manolo se le veía en su salsa, saludando a los que estábamos abajo y como si cantase desde el balcón de su casa.
Llegó la hora de los bises y con todos los músicos al completo y con un segundo cambio de vestimenta más informal escuchamos “Llanto de pasión”. “Uva de la vieja parra” y como no podía faltar “Insurrección” (El último de la fila). “Si te vienes conmigo”, “Viernes” y para rematar “A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando”.
En conclusión: un concierto espectacular y más rockero de lo que nos tiene acostumbrados Manolo. Con canciones nuevas y muchas otras de siempre pero que se adaptan al paso del tiempo y las tomamos como si fueran de ese momento, del momento en que se cantan… porque “Todo es ahora”.

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