Lisa y llanamente en el Victoria Eugenia de Donostia

Las 8 horas de un lunes 11 de noviembre, San Martín, en la capital más bella de Euskadi, noche poética de lluvia y soul con uno de sus hitos solemnes. El Victoria Eugenia de Donostia levantado para bailar los ritmos que marcaba Lisa Stansfield, con un catálogo y una buena síntesis de sus 30 años de bagaje musical.
DonostiaLisa hizo un repaso de categoría sobre su trayectoria además del «Afecction» y nos llegó al corazón, al oído y al esqueleto con el grueso de este su primer trabajo y con el conglomerado del soul tan personal que recorre 30 años de carrera profesional. Sonaron de la preciosa voz de Lisa ocho temazos recordando aquel primer disco, donde no faltó por supuestísimo «This Is The Right Time», en tiempo y forma correctos, como «The Real Thing» o «People Hold On», secundados por un público de la época de acólitos e incondicionales, enfervorecidos y jamás derrotados. Pertrechados y concienciados para la ocasión y alentados por la propia Lisa, se pusieron de pie no sólo en el gallinero, donde había bastantes huecos, o en los palcos, sino en la propia platea, convertida en sala de baile de los noventa durante más de los dos tercios del concierto. No hubo lleno al completo, pero los que fueron, fueron a saco y quisieron estar cerca del show. Así nos lo merecíamos, así se lo merecía, todo es poco para darse/darle un homenaje a la reina del soul europeo. Un soul adaptado, eso sí al pop y al house con la personalidad propia de Stansfield, un soul britanizado, adaptado a los ambientes con los que crecimos. Y es que esta chica de Manchester parece haber nacido en América.
Victoria EugeniaUna sesión, que estaba muy calculada para noventa minutos, bis incluído, incluso con un cartel de duración («95 minutos») en la puerta: demasiadas formalidades para un concierto bastante caro en templo del teatro donostiarra que acabó desmadrándose, previsible. Concierto deseado, más cuando Lisa ha permanecido en la retaguardia durante los últimos lustros; todo el mundo disfrutando, «All around the world», todo su público rememorando el sonido de club que no muere mientras se pueda vivir así, recordando aquellos lugares costumbristas donde nos comíamos el mundo.
Lisa llegó, vio, venció y convenció en Donostia, con un look con vaqueros, camisa blanca y cinta negra colgada al cuello, como una más de la platea, rodeada de un magnífico sonido cocinado por un grupo de 10 personas: dos teclados, percusión, batería, guitarra, bajo, dos sublimes trompeta y saxo y dos selectas coristas que llenaban todos los espacios. Lisa y llanamente, se dejó todo en un glorioso conciertazo, sin reservarse nada; y eso que debía salir volando hacia Barcelona inmediatamente, pues tenía al día siguiente otro de sus dos conciertos en el estado.

(Texto: EDU G7EZ.)

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