Crónica de La Oreja de Van Gogh + Maren en Virgen del Mar de Santander

Antes de que La Oreja de Van Gogh tomara el escenario de Virgen del Mar, por cierto un marco incomparable para asistir a un concierto, el público santanderino tuvo la oportunidad de disfrutar de la actuación de Maren, la joven cantante bilbaína, que junto a su banda ejerció de telonera en una noche de mucha expectación de ver a LODVG. Venían, además, de repetir experiencia una semana antes en Badajoz, también como teloneros. “Nunca pensé que estaríamos aquí tocando antes de La Oreja de Van Gogh”, reconocía Maren al saludar al público de Santander.
Santander Consciente de que la mayoría de los asistentes habían acudido para ver a La Oreja, Maren tuvo que ganarse su atención desde el primer minuto y lo consiguió haciendo partícipe al público de sus canciones. Con “Haría lo que fuera” propuso un juego entre los asistentes: pensar en alguien que no les cayera demasiado bien y repetir con ella aquello de “haría lo que fuera… menos lo que tú quieras”. También hubo tiempo para escuchar alguno de sus temas en euskera, un detalle especialmente significativo en una noche en la que dos artistas vascos compartían protagonismo sobre el escenario. Y es que en Santander siempre hay presencia vasca entre el público, algo que aquella noche se hizo todavía más evidente. Con dos grupos de Euskadi como protagonistas, no faltaron tampoco las ikurriñas, que pudieron verse entre el público durante el concierto de La Oreja de Van Gogh.
Después llegaría “Nunca me parece suficiente”, una canción que adquirió un significado especial en aquel momento: a Maren tampoco parecía parecerle suficiente el tiempo del que disponía sobre el escenario, disfrutando cada instante ante el público santanderino. También hubo espacio para “La estación espacial de Teruel”, completando una actuación que sirvió para ir elevando poco a poco la temperatura de Virgen del Mar.
“Gracias a todos por habernos hecho caso, aunque sabemos que los teloneros estamos aquí para calentar el ambiente. Deseamos que lo paséis muy, muy bien esta noche”, decía Maren antes de despedirse. La artista bilbaína quiso agradecer también a La Oreja de Van Gogh la oportunidad de compartir escenario y hacerlo, además, “delante del mar”. Con un último “pasarlo muy, muy bien”, Maren y su banda abandonaron el escenario dejando cumplida su misión: hacer que la espera hasta el comienzo del concierto de No es la primera vez que podemos ver a Maren en directo y no será la última. Ánimo a la gente que no la conoce a que escuche la música de Maren, porque seguro van a disfrutar de su música.

Amaia MonteroY a las 22:37, 7 minutos más tarde de lo previsto comenzó el concierto de La Oreja de Van Gogh. Un grupo que a las personas de mi edad nos ha acompañado durante toda la vida. Un referente de la música de este país de las últimos décadas. No puedo mentir si digo que además tenía esa expectación de ver a Amaia Montero. Esa característica voz de Amaia Montero, ese don que Amaia tiene en su garganta.
Hemos tenido la suerte de ver grandes grupos este año 2026 y personalmente ya añado otro a la lista top llamado La Oreja de Van Gogh.
Tras un pequeño calentamiento de la banda con los primeros acordes de su primera canción, y ya con la gente excitándose ante lo que se venía, Amaia Montero salió de debajo del escenario en una plataforma que la elevó hasta la altura del micrófono para comenzar fuerte con «20 de agosto», «Deseos de cosas imposibles» y «El último Vals», así del tirón, como quién no quiere la cosa. Pero La Oreja de Van Gogh es lo que es porque canción tras canción vas escuchando temazo tras temazo.
«Buenas noches Santander!», gritó Amaia para saludar a la gente y recordó que «la primera vez que tocamos en Santander fue tal día como hoy, 21 de agosto de hace 25 años, en la plaza de toros. Y aquí seguimos…». Volvían porque son felices si están con el público, «es genial hacerse mayor». «Somos La Oreja de Van Gogh y esto no es un concierto. Esto es una fiesta!!!». Sin duda lo fue.
Dedicó Amaia «Nadie como tú» como guiño al público asistente. Una Amaia Montero que estuvo «chinchando» mucho al público ya que dijo verles muy fríos, sintiendo mucho pero demostrando poco, bromeando que somos nosotros los vascos los que tenemos esa fama. «Estoy aquí con el tuturutú de «La chica del gorro azul» y no lo hace nadie… bromeó. Así que pidió a la gente lo diera todo con el tuturutú y ahí ya, la gente ya se desató totalmente. «O me he explicado muy bien o me habéis entendido perfectamente…», dijo Amaia dando las gracias a la gente.
LODVGPero la verdad es que la gente de Santander estuvo a la altura, cantando a coro canciones una vez habían acabado y alargando muchas de las canciones de una forma coral como pocas veces se puede ver en un concierto. Son los momentos mágicos que te ofrece la música en directo, y que solo puedes sentir y vivir en ese momento.
Amaia también estuvo muy cómplice con sus compañeros de la banda, especialmente con Xabier San Martín, teclado y coros, el cual se animó a cantar «Tan guapa», una canción a piano recién subido de debajo del escenario y a cuyo rescate salió Amaia para entre los dos hacernos vivir uno de los momentos especiales de la noche, acabando con un largo abrazo entre ambos.
«París», «Cuéntame al oído» y su «Estallido» dando paso al batería Haritz Garde al centro del escenario que convirtieron en una discoteca de luces con «La reina del pop».
Amaia se acordó de toda la gente que trabaja con ellos, de los que montaron el escenario el día anterior bajo una intensísima lluvia y todos los chicos y chicas que les acompañan durante su gira. Unas 100 personas.
Bromeó con la gente de Santander con quién tiene «La playa» más bonita, diciéndoles a estos que tenían la segunda playa más bonita de España, aunque al final del concierto dio un giro a su argumento para decir, que la playa de Santander era la más bonita.
«El 28», «Soledad», «Rosas» que acabó coreando la gente mientras Amaia y su banda salían del escenario, a tomar un poco de aire para volver a salir a tocar 4 temas más, acabando el concierto por todo lo alto con la gente saltando con su «Puedes contar conmigo».
A la salida del concierto, que por cierto costó un poco salir, ya que éramos muchos los que allí estábamos, y como salíamos muy juntitos, lo que uno podía escuchar eran todo elogios al concierto en sí y en especial a Amaia Montero, que no se guardó nada. No se podía pedir más. Doy fé.
LOVG suena en directo como lo puedes escuchar en una plataforma de audio. Y Amaia tiene una voz preciosa.
Quizá por eso, tras tantos años, mantenemos intactos nuestros deseos de cosas imposibles. Al apagarse los focos a orillas de la playa, entre un mar de rosas y un «cuídate» colectivo, nos queda claro que, pase el tiempo que pase, siempre podremos contar con ellos.

(Redactor: David R, fotos: ELREYLAGARTON)

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