Crónica del Iberdrola music festival el 12 junio en Bilbao

​Energía y música en el corazón de Bilbao: El 125 aniversario de Iberdrola

​El pasado viernes 12 de junio, el parque de Doña Casilda se transformó en el epicentro de una celebración histórica. Con motivo de su 125 aniversario, Iberdrola organizó un festival musical de primer nivel, abierto al público de forma gratuita, demostrando que este tipo de hitos empresariales cobran un sentido especial cuando se comparten con la ciudadanía. A pesar del calor imponente que marcó la jornada, el parque fue recibiendo a una multitud creciente que, desde primera hora, buscaba refugio bajo la sombra de los árboles y seguía el desarrollo del festival a través de las pantallas gigantes instaladas en el recinto.

​Talento local y el fenómeno Bandini

​Iberdrola music festival​La tarde arrancó con la frescura de Süne, la artista local que, apenas unas semanas después de su paso por el Aiara Fest de Amurrio, conquistó al público bilbaíno durante 37 minutos. Con un sonido que fusiona el folk, la electrónica y la instrumentación en directo, Josune Arakistain demostró por qué es una de las voces con más personalidad del panorama actual.

A las 17:35, con el recinto ya notablemente más concurrido, tomó el relevo Rigoberta Bandini. Acompañada por su banda, entre ellos su marido «beste bat» digo Esteban (el que asistió al concierto sabe por qué lo digo) y bailarinas, Rigoberta convirtió el parque en una pista de baile, demostrando que su música combina unos ritmos únicos que la caracterizan y unas letras que no tienen ningún desperdicio, resultando perfectas para disfrutar en un festival. Fue la única artista en realizar bises, aprovechando al máximo un tiempo cronometrado al milímetro. Entre su repertorio incluyó «El amor», de Massiel, y guardó para ese momento final su tema más esperado, «Mamá», durante el cual, como suele hacer en sus actuaciones, enseñó el pecho ante un público entregado. Para quien escribe estas líneas, las expectativas puestas en su directo se cumplieron con creces.

​Antonio Orozco y la emoción compartida

​A las 19:10 tomó el escenario Antonio Orozco. Fue el artista que más interactuó con el público, logrando una conexión profunda. Durante su actuación, quiso tener un gesto de gratitud hacia Bilbao recordando que fue allí, en el mítico Cotton Club, donde dio sus primeros conciertos en la ciudad. Además, agradeció públicamente a Juanes el apoyo recibido años atrás, cuando el colombiano le tendió la mano dejándole su escenario en Estados Unidos durante una mala racha personal.
​Fue precisamente para realizar este emotivo agradecimiento que animó a la gente a encender las linternas de sus móviles. Aunque él mismo reconoció que resultaba curioso al ser aún pleno día, fue un instante de gran belleza, que coincidió con la atención hacia una persona del público que se sintió indispuesta. Fue en este tramo más pausado y cercano donde el artista deleitó a los asistentes con sus baladas más preciosas: «Devuélveme la vida», «Estoy hecho de pedacitos de ti» y «Mi héroe». Orozco demostró un dominio absoluto del escenario, bromeando con el público y provocándoles con humor —diciendo «no seáis guipuzcoanos», para animarles a saltar y bailar, logrando que el tiempo asignado se hiciera corto antes de cerrar su actuación por todo lo alto con el tema «Hoy será».

​Juanes y el broche de oro internacional​

Cuando llegó el turno de Juanes, se había quedado una noche perfecta. El sol ya no apretaba y la temperatura era la idónea para disfrutar plenamente del directo. Con unos 75 minutos de actuación, fue el artista que contó con mayor tiempo sobre el escenario. Quedó patente la calidad de su banda internacional, que arropó al colombiano en un recorrido por esas canciones que han marcado la vida de varias generaciones, incluyendo éxitos imprescindibles como «La camisa negra», «A Dios le pido», «Es por ti» y «Me enamora» —tema durante el cual exclamó «¡Me enamora Bilbao!»—. Fue una auténtica gozada comprobar cómo el público más joven coreaba de principio a fin temas que han sonado infinidad de veces.
​El artista recordó con cariño su vínculo con el norte. Su primera visita a Euskadi fue precisamente en Vitoria, en la antigua sala Azkena (ahora Jimmy Jazz), en el año 2002, junto a Coti (ver entrada). Juanes, que se mostró profundamente agradecido tanto a Iberdrola como a la gente de Bilbao, dejó a todos los asistentes más que satisfechos. Además, protagonizó un momento inolvidable al bajar a cantar entre el público y tambien al versionar «Soldadito marinero», de Fito y los Fitipaldis, ante una audiencia donde abundaban las banderas y camisetas colombianas.

​El cielo de Bilbao, iluminado por drones

​Para culminar esta jornada de aniversario, el público se desplazó hasta el entorno del puente de Deusto para presenciar un impresionante espectáculo de 1.500 drones. Fue una exhibición técnica donde las figuras de luz dibujaron la historia de la empresa, comenzando con una representación del nombre de Bilbao y 1901 escrito en el cielo, año en el que comenzó su andadura Iberdrola. A partir de ahí, el cielo fue un despliegue visual: se vieron paneles solares con el sol de fondo, aerogeneradores eólicos, una impresionante presa soltando agua en representación de la energía hidroeléctrica y las típicas torres metálicas de distribución eléctrica, entre otras. El espectáculo continuó con un detallado mapa de España en el que se distinguían perfectamente todas sus comunidades autónomas. También hubo espacio para la movilidad sostenible con un coche cargando su batería eléctrica, y finalmente, el cielo se iluminó con el logotipo de Iberdrola y los iconos más queridos de la ciudad: el estadio de San Mamés, el Museo Guggenheim, el puente de Deusto y el entrañable Pupi. En fin, una sucesión de imágenes que conformaron un espectáculo visual excelente.

(Redactor: David R)

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