Crónica de Fermín Muguruza en el Bilbao Arena
El sábado 21 de diciembre, el Bilbao Arena vibró con el segundo concierto consecutivo de Fermín Muguruza en su gira mundial “Ruta 66 – Tiempos de Rock’N’Roll”, una celebración de sus 40 años de carrera musical y activismo cultural. Durante tres horas que se pasaron en un abrir y cerrar de ojos, el artista irunés ofreció un espectáculo que fue mucho más que música: Una verdadera trinchera simbólica contra los excesos del capitalismo, la dominación imperialista y el resurgir del fascismo.
Desde el inicio, Muguruza dejó claro que lo suyo no iba a ser solo un repaso musical, sino un manifiesto cargado de mensaje. En cada asiento del público dejó una bandera de Palestina, y a lo largo del concierto, rindió homenaje a figuras como Aitor Zabaleta e Iñigo Cabacas, y recordó la lucha de Kurdistán, Gaza o la Sudáfrica del apartheid. La puesta en escena estuvo acompañada por imágenes proyectadas que complementaban a la perfección la narrativa reivindicativa de sus canciones.
El concierto comenzó con algo más de media hora de precalentamiento a cargo del grupo Bad Sound System (Des-Kontrol la víspera), que calentó motores para recibir a un Muguruza activo, vibrante, dinámico, comprometido, dedicado (se quedan cortos los calificativos) a sus 61 años. Con un público intergeneracional completamente entregado, Fermín repasó con pasión y entrega todas las fases de su carrera: desde los inicios rebeldes con Kortatu, pasando por la consolidación de Negu Gorriak, hasta alcanzar su etapa más personal en solitario.
La banda que lo acompañó, un deceto formado por siete hombres y tres mujeres, fue una auténtica máquina musical. Destacaron nombres como Xabi Solano (Esne Beltza) con su trikitixa, Lide Hernando (ex Liher) a la guitarra, y Matah en las voces, además de Gloria Maurel en la batería y una potente sección de viento formada por Jontron al trombón, Fino al saxo y Lonbi a la trompeta. Cada uno aportó su toque a la mezcla explosiva de géneros que caracteriza a Muguruza: ska, reggae, punk, dub, hardcore, folk euskaldun, metal, ritmos latinos y world music.
Durante la presentación de la banda, me fascinó especialmente el impresionante solo de batería de la catalana Gloria Maurel, así como la actuación de Xabi Solano, quien destacó tocando únicamente su trikitixa con una energía y maestría únicas. Fantásticos ambos.
La noche estuvo llena de momentos especiales, como la presencia del bertsolari Jon Maia, que improvisó un bertso repasando la trayectoria de Fermín, y la interpretación de “La Internacional” a cargo de Xabi Solano únicamente con su trikitixa.
Durante la etapa dedicada a Negu Gorriak, subieron al escenario colaboradores de lujo como Kaki Arkarazo, Mikel ‘Anestesia’ y Mikel ‘BAP’ Txopeitia, desatando la euforia del público.
Entre los clásicos más coreados estuvieron temas de Kortatu como “After-Boltxebike”, “Zu atrapatu arte”, “La línea del frente”, “Nicaragua Sandinista” y “Hay algo aquí que va mal». Sin embargo, se echó en falta un himno como “Mierda de ciudad”.
Otro momento inolvidable fue la aparición de la actriz Itziar Ituño (conocida por La Casa de Papel e Intimidad), quien subió al escenario para interpretar un enérgico “Sarri Sarri”.
Muguruza hizo un sentido alegato a favor del euskera, recordando que él mismo lo aprendió de adulto y animando a todos a seguir sus pasos.
También tuvo un recuerdo para su hermano Iñigo, con quien compartió los inicios de su carrera musical y su lucha por la cultura vasca.
El cierre del concierto fue especialmente simbólico, terminando con el clásico villancico vasco “Hator Hator”, un guiño a las fechas navideñas que unió a todo el público en una emotiva despedida.
El concierto de Fermín Muguruza fue más que un evento musical; fue una celebración de la cultura vasca, un canto a la resistencia y una lección de historia hecha espectáculo. A sus 61 años, Fermín no solo demostró estar en plena forma física y vocal, sino también mantener intacta su capacidad para emocionar, inspirar y hacer reflexionar. Dinámico y entregado, ofreció un repaso completo por las etapas de su carrera, desde los tiempos adolescentes de Kortatu hasta la madurez de Negu Gorriak y su consolidación como artista en solitario. Una oda a la música y a la lucha que quedará grabada en la memoria de los miles de asistentes.
(Fdo: David Ramos)
