Crónica de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba en el BEC de Barakaldo
Tras tres aplazamientos (1 en el Kafe Antzokia y dos en el B.E.C., el primero debido a que se rebajara el aforo de 600 a 400 personas por las restrictivas medidas Covid-19 y el segundo a causa de los cierres perimetrales) actuó el pasado sábado 5 de Junio el grupo sevillano Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, en activo desde 2017 y con un par de álbumes en el mercado, el 1º data de 2019 que es cuando visitaron el último Bilbao bbk Live celebrado hasta la fecha.
Ya sorprendieron entonces, aunque fuese a tempranas horas y con un sol inmenso.
En la presente, rozaron un lleno absoluto, apenas habÃa sillas libres, prácticamente 600 psiques presenciaron el demoledor directo de los Motoreta’s. Llegamos a encontrarnos con algún amigo con el que no coincidÃamos desde hacÃa dos años, concretamente desde el ARF 2019.
Hubo varios conciertos interesantes ese mismo dÃa en el Gran Bilbao, parece que poco a poco la Escena está volviendo a lo que era aunque todavÃa estamos lejos.
A las ocho menos cuarto, con quince minutos de demora respécto a su horario previsto, los embajadores actuales del Rock andaluz salen a escena con intención de demostrar su gran valÃa. Desde los primeros latidos la sacudida es inversamente proporcional.
La intro pertenece a KBMD y New Gizz y el 1ª tema es ya toda una declaración de intenciones, no hay espacio para los medios tiempos aunque uno se cuela en el set-list, justo abriendo los bises, una versión, Nana del caballo grande, popularizada por el eterno Camarón de la Isla.
Las influencias de la banda son muy diversas, desde el flamenco, el rock progresivo, el rock psicodélico y el stoner.
Ellos mismos se autodenominan Kinkidelia. La sombra de Triana es alargada y la de Medina Azahara presente en menor medida. Los DMBK aderezan todos los ingredientes dando como resultado una combinación muy potente, Rock andalúz si, pero mucho más que eso. Unos Triana super acelerados y con bastante más mala uva.
Los alientos hipnóticos de Dandy Piraña, el vocalista, sobrevuelan por todas las aristas del pabellón. Comenta que están muy agradecidos al público, el hecho de que respeten el uso de la mascarilla, por permanecer en los asientos y cito textualmente «La próxima vez habrá sexo, sangre, besos y de todo».
En un momento dado, tres guitarras ardientes desafian al respetable.
El viaje lisérgico se inició hace rato.
Las capas envolventes que desprenden del escenario central traspasan e inundan a cada uno de 600 congregados al rituál. En total son 19 piezas musicales en 1h 43m, terminando el espectáculo a las 21:28. Como acababan de ampliar el horario de la hosteleria hasta las 00:00h, nos dió tiempo de sobra de ir con el fotografo (y CEO) de Musikota y algún colega más a tomar algo por Zaballa y cenar a base de pintxos. Estaba la calle a rebosar.
(Texto: Iñaki Gallardo)