Crónica del DaleCandELA Fest 2025 en el Puerto Viejo de Getxo

*Lluvia, Música y Magia en Getxo*

Si hay algo que caracteriza a los festivales de verano, es esa sensación de aventura compartida entre desconocidos que, por un día, se convierten en compañeros de lluvia, calor o viento. El DaleCandELA Fest 2025, celebrado en el Puerto Viejo de Getxo, fue el escenario de una de esas experiencias únicas, donde la música y el clima se unieron en una danza impredecible. La lluvia, que hizo su aparición con fuerza a lo largo de la jornada, no fue obstáculo para que miles de personas se entregaran a lo que se prometía como una noche épica de conciertos. Y si bien Iván Ferreiro y Akatz se vieron obligados a suspender su actuaciones por motivos de seguridad, Coti subió al escenario para regalarnos una clase magistral de cómo enfrentarse a cualquier adversidad… con 12 temazos y una sonrisa en la cara.

*Coti: 12 temazos bajo el diluvio*

A pesar de que la lluvia amenazaba con arruinar la fiesta, Coti Sorokin no dudó ni un segundo. A las 21:30, el argentino salió al escenario, armando un despliegue de talento y carisma que rápidamente hizo olvidar la tormenta. «¿Quién está preparado para un poco de agua, eh?» bromeó antes de arrancar con su «Lento», esa canción que compuso para Julieta Venegas, y que todos conocemos como una oda a la serenidad, pero que, bajo la lluvia, adquirió un matiz épico. Y es que, si algo demostró Coti esa noche, es que tiene la capacidad de elevar cualquier tema a otro nivel. La lluvia se convirtió en el telón de fondo perfecto para un repertorio que incluyó lo mejor de su carrera.

Sonaron temazos como *»Nada de esto fue un error», «Te quise tanto» que compuso para Paulina Rubio y, por supuesto, la inconfundible *»Color esperanza»**, que compuso para Diego Torres, y que hizo que el público, aunque empapado hasta los huesos, se olvidara del clima y se entregara de lleno al concierto. Era imposible no cantar al unísono con Coti, cuya voz flotaba con la misma naturalidad que las gotas de agua que caían sobre el escenario. Y sí, cada tema estaba impregnado de esa magia única que tiene como compositor, creando una atmósfera especial en la que la lluvia parecía ser una aliada de la música.

DaleCandELAPero lo más especial de la noche no fue solo el repertorio de éxitos, sino la banda que acompañaba al artista. Entre ellos, se encontraba su propio hijo Iván Sorokin, que con su guitarra y su presencia en el escenario aportó una energía refrescante a la ya de por sí electrificada atmósfera. No pasó desapercibido, y muchos de los asistentes se sorprendieron al descubrirlo como parte fundamental del show. También en la banda se encontraba Víctor Elías, famoso por su carrera como músico y actor, conocido por su paso por series como Los Serrano. Él, con su talento al teclado, demostró una vez más por qué es uno de los músicos más completos de la escena española. La química que se respiraba en el escenario entre los miembros de la banda y Coti era palpable, como si la lluvia fuera solo un detalle más en el perfecto engranaje de un concierto memorable.

*»Color esperanza»: Un momento inolvidable*

El gran momento de la noche llegó cuando «Color Esperanza» comenzó a sonar. Esta canción, que siempre tiene algo de especial, se transformó en el epicentro de la emotividad del concierto. Sin embargo, lo que realmente marcó la diferencia fue la aparición de Jaime Lafita, fundador del Festival Dale Candela y luchador incansable contra la ELA. A pesar de su enfermedad, Jaime, con una energía arrolladora, subió al escenario para acompañar a Coti en uno de los momentos más simbólicos de la noche.

Coti, visiblemente emocionado, le dedicó unas palabras a Jaime y le regaló su sombrero antes de comenzar a cantar: «Es un honor compartir este momento con alguien que hace posible que todo esto suceda, a pesar de las dificultades». La canción, que ya de por sí es un himno de esperanza y lucha, adquirió una profundidad única con la presencia de Jaime. Las palabras de «Color Esperanza» tomaron una nueva dimensión, cargada de admiración y fortaleza. Coti, emocionado, se detuvo un momento durante la interpretación, visiblemente conmovido por el gesto y la valentía de Jaime, quien no solo es un ejemplo de coraje, sino también el corazón que late detrás de este festival.

La lluvia caía sin piedad, pero nadie parecía preocuparse por el agua que empapaba la ropa y calaba los huesos. Ese momento fue el alma del festival. El público, que ya no podía evitar emocionarse, coreó con más fuerza que nunca cada verso de la canción. Y Coti, aunque también empapado y con la voz quebrada por la emoción, aguantó hasta el final, sin rendirse, como un símbolo de la resistencia que la música puede ofrecer en los momentos más difíciles.

Fue sin duda el momento más emotivo del concierto, y probablemente del festival entero.

*Iván Ferreiro: Un show incompleto, Pero no menos grande*

OvidiY entonces llegó el turno de *Iván Ferreiro*, quien estaba llamado a cerrar la noche. La lluvia, sin embargo, tenía otros planes. El escenario, anegado por el agua, presentó problemas de seguridad que obligaron a suspender la actuación del gallego. Iván, que ya había subido al escenario, tuvo que hacer frente a la inevitabilidad de la situación. «La seguridad es lo primero», dijo en un tono serio, aunque también resignado. «Lo intentamos, pero no podemos arriesgar nada».

Aunque los fans lo recibieron con tristeza, entendieron perfectamente la decisión. El respeto hacia la situación y la profesionalidad con la que Iván gestionó el imprevisto hizo que, en lugar de frustración, se respirara una atmósfera de solidaridad. «Nos quedamos con las ganas, pero lo importante es que todo el mundo esté bien», decía uno de los asistentes mientras trataba de resguardarse bajo un paraguas. Aunque Iván Ferreiro no pudo ofrecer su espectáculo, todos los que allí estaban sabían que la espera y el deseo de su música seguían vivos.

*Un Festival de Resiliencia y Buena Vibra*

Aunque la lluvia intentó robarse el protagonismo, el Festival Dale Candela 2025 quedará marcado por la magia de los conciertos, la actitud positiva del público y la habilidad de los artistas para convertir un desafío natural en un espectáculo inolvidable. La mezcla de la energía de Coti, la desilusión pero comprensión por la cancelación de Iván Ferreiro y, sobre todo, la complicidad del público con los artistas, hicieron que el evento fuera más que un simple concierto. Fue una lección de cómo, cuando la música y el corazón están en juego, nada puede detener la fiesta.

Al final, como suele ocurrir en los grandes festivales, el clima pasó a ser una anécdota más que contar. Lo que realmente quedó en la memoria de todos fue esa sensación de haber vivido algo especial, algo que no se olvida. Y como diría Coti, en Getxo la lluvia pasó, pero la música se quedó. ¡Nos vemos el año que viene, sin duda!

(Texto: Iker García)

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