Crónica de La Fuga + Nebraska en el Kafe Antzokia de Bilbao

Gran recibimiento el que La Fuga cosechó en Bilbao el sábado 24 de febrero, presentando su nuevo disco “Humo Y Cristales” y ese DVD que se editó de manera conjunta “Mientras Brille La Luna”. Uno que está acostumbrado a ambientes más rockeros de lo primero que se percata al entrar en la sala es del tipo de público que reúnen los cántabros. Un público bastante generalista que en noches como esta se vuelve excepcionalmente rockero. Tan solo es una sensación, porque evidentemente ni me puedo meter en la mente del personal ni mucho menos con sus gustos. Y por supuesto, ojalá que el rock y la buena música en general tenga esta posibilidad que muchas veces se le quita de llegar a mucha más gente. Tal vez otro gallo nos cantaría. La Fuga han conseguido romper ese umbral, algo clave hoy por hoy en el éxito de una banda. Y lo han hecho sin dejar de desprender actitud de rock & roll por los cuatro costados. Simplemente hubo que disfrutar de este concierto para corroborarlo, donde público y grupo formarían parte de una memorable fiesta rockera.
BilbaoLos paisanos Nebraska (Santander) abrieron la noche para ellos. Una banda de la que poco puedo decir, puesto que les conocí esta misma noche, salvo que nos brindaron un rock edulcorado a base de medios tiempos y sensaciones semiacústicas. El caso es que en esa tesitura se desenvolvieron a las mil maravillas y buscaron la conexión con un público que no le hizo el feo de quedarse parado ante ellos. Al menos reaccionaron cuando la banda lo solicitó y al joven grupo se les vio a gusto y satisfecho tras su corta actuación.
Con La Fuga las emociones se dispararían en una larga noche de esas que animan a disfrutar de la luna hasta la madrugada. Porque el espíritu de La Fuga impregnaría la noche bilbaína.
La banda cuenta en su haber con un sinfín de clásicos de los que todo el mundo tiene algún recuerdo, más o menos vívido, en algún rincón de su mente; de los que contagian energía positiva, algo que recorrió rápidamente la sala cuando la banda tiró “En Vela” a modo de bienvenida. También hay que romper una lanza a favor de la época ya de Pedro Fernández Razkin, en la formación como guitara y voz. Un tipo además que guste más o menos a sus incondicionales inspira un carácter más rockero que Rulo (y La Contrabanda), encajando como un guante en el estilo de la banda. De hecho, el grupo al completo tiene esa fuerza de una banda de puro rock, como bien refleja el propio Nando, con Edu empujando dese la batería y un Alex al bajo que si aun no se ha hecho oficialmente bajista de pleno derecho de la banda, la verdad que resulta de lo más indicado para ocupar el puesto. Qué gran trabajo el suyo también en coros, importante aspecto en la formación.
“Humo Y Cristales” nos recordó rápidamente que la banda tiene nuevo disco. Un nuevo disco donde siguen aportando temas con vocación de single, algo que se convierte en condición inherente a la banda. Ya han demostrado en el pasado reciente que en esta etapa post Rulo sigue habiendo ideas y canciones con la conexión de “Camarote”. Canciones nuevas que se irían salpicando con clásicos como “Trampas Al Sol”.
Un claro ejemplo de la conexión de canciones que se llevan más de 15 años lo vimos en la concatenación de “Será”, de su último redondo, y un “Majareta” que sigue atesorando frescura. Tras estos llegó un momento muy especial de la descarga con la aparición en escena de Raul Serrano (ya en Vhäldemar), antiguo bajista de la formación que se marcó junto a la banda, tanto en bajo como en voz “Lunes De Olvido”, otro tema que siendo relativamente nuevo pareciera ya un clásico. Gancho para ello no le falta.
Tras “Maldita” llegaría uno de los momentos que más movió al personal, como fue “Pedazo de Morón”. Calmaron aquello, aunque las emociones seguirían a flor de piel, con el pequeño tramo acústico que supusieron “La Marea” y “La Balada Del Despertador”, tan solo con Nando y Pedro en escena. Solo un pequeño bajón de decibelios para regresar a la electricidad con uno de los temas más potentes de su último disco y de su carrera, “Cuestión De Prioridades”. El solo de Nando en medio del escenario fue sensacional.
Pedro Fernández RazkinTras “Mi Perdición” llegó un pequeño mitin por parte de Pedro, que resaltó cómo nuestros mayores nos habían enseñado en estos días de manifestaciones por la pensiones cómo tenemos que hacer las cosas para terminar diciendo que nadie nos quite nuestros sueños y dar entrada a “Sueños De Papel”.
“Banderas”, tras ser el single de adelanto de “Humo Y Cristales”, apunta a quedarse en su repertorio. Un tema de mucho gancho que cayó justo antes de “Baja Por Diversión”, uno de sus temas más emblemáticos que provocó lo que podéis imaginar en el Antzokia rozando la euforia. Aunque fue roto para presentar a la banda y a la gente que les acompaña, con la coña de corear constantemente el nombre de manoolo, manoolo, por arte de un Pedro que conseguiría que la gente respondiera.
A partir de ahí solo quedarían canciones extraídas del baúl de los grandes recuerdos que La Fuga han dejado en la mente de sus seguidores. Canciones de las que no se borran fácilmente, como son los casos de “Jaleo”, “Amor De Contenedor” y “No Solo Respirar”, momento en el que Pedro y Nando aprovecharon para abandonar el escenario y seguir tocando en el centro de la sala.
La gente no iba a dejar que la banda se marchara así como así. Los beste bat de rigor no se hicieron esperar y la banda regresaría con unas pocas canciones más, cómo no, auténticos clásicos que ya pondrían cabeza abajo el Kafe Antzokia. Así ocurrió con “Por verte sonreír”. Una sorpresa fue que a su versión de Los Calis de “Heroína” enlazaran “Txus” de La Polla Records, que curiosamente entre el público no parecía ser muy conocido, lo cual delata esa intuición de una procedencia alejada del rock de una gran mayoría del personal.
“Buscando En La Basura” fue el penúltimo himno de la noche, que se cerró en lo que al concierto se refiere con “P´aquí p´allá”, que evidentemente no podía faltar. Tras el mismo los seguidores prácticamente no podían resistir el subir al escenario y abrazar a los músicos, que repartieron baquetas, púas y saludos por doquier, prometiendo además que luego nos veríamos de nuevo. Y es que se dejan querer y se ganan ese cariño, sobre todo con lo fundamental, con un generoso concierto de 24 canciones sin reservas para hacer de esta una de esas noches que gustaría que no terminaran nunca. En su defecto, solo queda repetir en la próxima oportunidad.

(Texto: Antonio Refoyo www.lamiradanegra.es)

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