Crónica de Bob Dylan en el BEC de Barakaldo

Estamos ante una cita con la historia. El genial músico, compositor y poeta de Minnesota, Bob Dylan, encuadrado en su gira interminable “Never ending tour” visita Vizcaya, concretamente el Bizkaia Arena BEC! de Barakaldo. Unos 4.500 espectadores que caen a cuentagotas desde que se abren las puertas a las 19, hasta que comienza el show a las 21 son los agraciados del segundo concierto, de ocho, que ofrece en nuestro país.

Nada más entrar al recinto existe la orden de ni fotos ni videos. Una verdadera pena para quien quiera llevarse un buen recuerdo en su celular y haya pagado por una de las entradas no aptas para todos los públicos (entre 71,50€ y 165€). La imagen es espectacular, con una enorme fila de sillas (la nuestra es la 23) de cara al escenario y bordeándolas, las dos gradas. Se acerca lentamente la hora y tomamos asiento en el lugar asignado. Solo queda ese incómodo esperar: mitad ilusión, mitad nervios.

Con apenas cinco minutos de retraso, se apagan las luces y Dylan pisa el escenario. Es justo el momento de los primeros movimientos por parte de algunos que intentan tener una ubicación más cercana al norteamericano y su banda. El instante de la búsqueda de la localidad libre, como si del juego de la silla se tratara, no interfiere para nada en las primeras estrofas de “Things have changed”, primero de los veinte temas que resonarán en la sala.

Todo está calculado al milímetro para dar una imagen de intimidad. Siete principales focos que se apagan con cada final de canción para encenderse paulatinamente con el comienzo de la siguiente son lo único que nos niegan de la oscuridad más absoluta. Mientras, el genio de ya casi 78 años, sigue dando cátedra con canciones como “Highway 61 revisited”, “When I paint my masterpiece” o “Scarlet town”. Incluso el impaciente público amaga más de una vez con aplaudir antes del final de estas joyas de lo entregado que está.

“Like a Rolling Stone”, “Don´t think twice, it´s all right” o “Thunder on the mountain” son algunos de los éxitos de toda la vida que repercuten entre los presentes. Son tantos los triunfos en la música de Bob que el repertorio se va quedando corto y a buen seguro, en una encuesta imaginaria, aparecerían un buen puñado de temas que van a quedar fuera. Es lo que tiene una extensa y exitosa carrera.

Con “Gotta serve somebody” llega el mini descanso antes de los dos bises. Como no podía ser de otra manera, el cantante al que se le atribuyen frases como “las canciones son la estrella, yo no” recibe una sonora ovación. No será la última, puesto que tras “Blowin´ in the wind” y “It takes a lot to laugh, it takes a train to cry”, los presentes le regalan otra todavía más atronadora y duradera al mismo instante en que las luces hacen acto de presencia. Son las 22:57 y hemos disfrutado como enanos.

La gira continúa. Gijón, Santiago de Compostela, Sevilla, Fuengirola, Murcia y Valencia dentro del territorio nacional tendrán la fortuna de paladear a una de las figuras más influyentes en la música popular del siglo XX y comienzos del XXI. Pero la fecha del 26 de Abril será recordada como la noche en que Bob Dylan puso en pie al BEC de Barakaldo.

(Texto: @vitxu31)

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