Amaral – Desenchufe forzoso (crónica del Euskalduna de Bilbao)

2020 es sin duda un año que permanecerá en la memoria. Un año en el que los propósitos y deseos de fin de año habrán quedado sin cumplir para casi todos. Pero esta vez tenemos excusa, hemos vivido nuestra primera pandemia (Chispas!), y nos ha cambiado la vida.

Una de las grandes lecciones aprendidas de todo esto es sin duda la adaptación, que como diría Lamarck en su teoría de la evolución, – adaptarse o morir – , y de esto los protagonistas de nuestro historia, Eva y Juan, saben un rato. Pero esta vez se han superado, lo han demostrado con creces y dejado el pabellón bien alto.

En 2019 Amaral publica una esperadísima nueva entrega, Salto al color, disco de estudio con 13 nuevos temas, frescos, diversos, sorprendentes, y una nueva vuelta de tuerca musical a la que tan acostumbrados nos tienen. Y si había ganas de disco, había también ganas de gira. Pero el dichoso bichito – COVID 19 – nos encerró a todos en casa dejando nuestras vidas en suspenso.

Y aquí es donde se demuestra la grandeza, la fuerza, el compromiso, las ganas y la profesionalidad. Obligados a renunciar temporalmente a la Gira Salto al Color, pensada a lo grande, para grandes espacios, para grandes masas, para hacernos vibrar, Juan y Eva deciden no renunciar a su público y se reinventan, y vaya si lo han hecho.Euskalduna

La Muy Noble Villa de Bilbao tiene la gran fortuna de vivir el primer concierto de Amaral tras el desconfinamiento, el primero de los CONCIERTOS ACÚSTICOS VERANO 2020, y en un recinto inmejorable como es el Palacio Euskalduna, dentro del Aurrera Fest.

La primera impresión es extraña: distancia, mascarillas, gel, el aforo del Palacio a la mitad…, pero un público ávido de volver a la música en directo cumple las normas a la perfección sin rechistar.

Ante nuestros ojos un escenario desnudo, apenas unos pies de micro, monitores, algunos cables y atriles…, como si hubieran recogido con prisa dejando material olvidado.

Pero llega el momento de la puesta en escena, de la primera gran ovación, cuando el dúo Zaragozano aparece sobre las tablas. Muy elegantes, más de lo que nos tienen acostumbrados., llevando sendas mascarillas negras que tardan muy poco en quitarse.

Y por fin los primeros acordes que dan paso a 3 temas sin pausa: Señales, El Universo sobre mi, y Bien alta la mirada. Un delicioso aperitivo para saborear lo que nos vamos a encontrar, sencillez en estado puro, 2 guitarras, 2 voces y mucha elegancia. Canciones desnudas como nos prometieron, pero no sabíamos que también desnudarían el alma y nos pondrían la piel de gallina:

 – “Es el primer concierto que hacemos después de todo esto – vamos a decirlo así- y yo creo que nos ha dado la vida. Venimos Juan y yo como nos veis, las canciones van a sonar desnudas, pero lo hemos preparado no para que sea el concierto con el que os tenéis que conformar, sino con un concierto que sea verdaderamente especial para vosotros, y la verdad es que hemos disfrutado mucho volviéndonos a juntar en nuestro local de ensayo y pensando que sorpresas os íbamos a ir dando con cada canción, así que, que lo disfrutéis”-

dice Eva antes de paso a Como hablar, reinterpretado con tremenda exquisitez. Su voz en crudo es un verdadero recital. Un éxito de sobra conocido que parece cobrar un nuevo significado en estas circunstancias. Un nudo en la garganta por volver.

El público entregado y agradecido parece emocionar al dúo Zaragozano que se va viniendo arriba con cada tema:

 – “asi que… este es nuestro tiempo, tan extraño y diferente…. – que cancioncitas hacemos eh?” – comenta Eva mientras Juan hace sonar los primeros acordes de la canción.

Le sigue Kamikaze, y todo cobra un nuevo significado. Cada tema parece estar escrito para esta particular situación que nos ha tocado vivir, con versos como: – “para ahuyentar la soledad, para espantar la decepción, porque estas ansias de vivir, no caben en una canción. Porque no importa el porvenir, creímos en el Rock & Roll, por eso estamos aquí, equivocados o no” – que arrancan el aplauso del público en mitad de la canción.

Esta vez es Juan quien dice unas palabras. Hace referencia a las ganas de volver a tocar, de salir de Madrid por primera vez, de volver al Palacio Euskalduna, de tocar como en el salón de casa, “ pero un poco más grande”, dice. Comparten, sensaciones, sentimientos, chascarrillos, hacen bromas, interactúan con el público respondiendo a sus comentarios (que gracias a la espectacular acústica del Euskalduna se escuchan perfectamente). Están cómplices, cercanos, humildes y sencillos. Ciertamente nos hacen sentir como en el salón de casa, como si tocaran solo para nosotros.

Entonces llega Revolución. Menuda revisión del tema!. Una canción enérgica y vibrante que hemos gritado y bailado en sus grandes conciertos, aquí se convierte en algo refinado y suave. Le sigue Soledad, cantado con una voz pura y limpia. Un regalo para los oídos.

Pero ellos también están entre algodones, se nota que se divierten, que de verdad lo están disfrutando, y lo expresan con palabras: – “ como la Pantera Rosa cuando la meten en la lavadora, así, esponjosos. Que gusto!” – , dice Eva.

Y llega una de las cumbres de la noche con Moriría por Vos que arranca las palmas y coros del público. Le sigue una esmerada revisión de Nocturnal, para después bajar las revoluciones con Ondas do Mar do Vigo, homenaje a una cantiga del trovador Martin Codax, y a todos los artistas que como ellos, sienten fascinación por el mar. Y como no podía ser de otra manera lo dejan patente en Mares igual que tú. Muy bien hilado todo.

Como prometían al inicio de la velada, cada canción es una sorpresa, pero no solo se trata de lo musical, ellos mismos son en parte la sorpresa. Prácticamente entre cada canción hay algún comentario, algún chascarrillo, unas risas. Para un servidor, ferviente seguidor del dúo desde sus inicios, nunca les había visto tan dicharacheros, sí cercanos y humanos como esta noche vuelven a demostrar, pero hoy esto parece una reunión de amigos.

Y este recital que nos hacen sentir como casi privado (a pesar de las otras mil quinientas personas que nos rodean), llega al culmen de la primera parte con una canción compuesta “cuando la gente iba a discotecas y no estaba prohibido bailar. Volverá a tener sentido – , nos dice Eva –  volveremos a bailar”. Entre la multitud, canción en la que intercalan una estrofa de Bizarre Love Triangle de New Order para terminar el primer acto.

Turno para el teatrillo de marcharse, que no es más que un pequeño descanso supongamos que para hidratarse, y porque ese juego que en el fondo nos gusta. Primera petición de bises que no se hace de rogar en absoluto, para volver al escenario a interpretar Tardes, esta vez en la voz de Juan Aguirre.

Seguidamente Eva nos presenta Sin ti no soy nada, canción que habla de una forma de amar excesiva y poco sana, pero que esta vez reivindica la necesidad de humanidad, de volver a conectar. Y se luce, brilla, resplandece, una interpretación digna de enmarcar, pura ópera. No puedo quedarme corto en elogios a esta exégesis porque literalmente me paralizó, me hipnotizó y solo pude prestar atención a su voz. Puro virtuosismo.

 Eva AmaralAún sin tiempo de recuperación, el dúo no quiere dejar de ofrecer su homenaje al gran Ennio Morricone con su particular interpretación del reconocible tema central de El bueno, el feo y el malo, tras el que nos llevan sin pensarlo un segundo Hacia lo salvaje.

Con una permanente sonrisa en la cara, “estoy tan feliz” – dice Eva, nos presenta un nuevo tema de compromiso y reivindicación (como tantos en su repertorio), Peces de colores, que defiende la identidad de cada persona sin importar lo que piensen los demás.

Y la felicidad continúa, no lo pueden ocultar, se nota en el ambiente, lo transmiten en cada palabra. A lo que Eva pregunta con divertida ironía si estamos bien, porque llevamos ya una hora y pico con la mascarilla puesta. – “Si en algún momento soñé con este momento, hubiera pensado que el sueño iba de que estaba tocando en Japón o algo así – risas – , con las mascarillas de todos”  Sin parar de repetir lo feliz que está y lo bien que se lo está pasando, a lo que un público más que agradecido responde con una larga y merecida ovación.

Pero sin darnos ni cuenta llegan las amenazas de que se van, con otro de sus referentes al mar, Cuando suba la marea, que no podría encajar en mejor lugar de la noche.

Y ahora si la temida despedida, pero de nuevo teatral. Parafraseando a Eva, “hacen como que se van”, rodeados de aplausos infinitos que no tardan en transformarse en nueva petición de bises.

A su regreso y con una felicidad desatada dan paso a la lectura de los agradecimientos, nombre por nombre, de todas las personas que han hecho posible la noche, empezando por la producción y sin olvidarse en términos más genéricos de todo el staff imprescindible como seguridad, acomodadores, y un largo etcétera. Y sin perder un segundo más, Juan hace sonar las primeras notas de Salir Corriendo para dar paso inmediato a una interpretación un tanto traviesa de Ruido, que pone el broche final a una noche redonda.

2 horas, 20 canciones, infinitas emociones. Gracias Amaral.

(Texto: Rober)

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , ,




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al principio ↑