Crónica del Aiara Fest 2026 en Amurrio

Aiara Fest 2026: Música, comodidad y el mejor ambiente en las campas de El Refor de Amurrio

Tras una segunda edición marcada por la cercanía y la comodidad, el festival de Amurrio busca afianzar su lugar en el circuito. Con un recinto inmejorable y actuaciones memorables de Su Ta Gar, Dubioza Kolektiv y La Pegatina, el evento brilló con luz propia en lo musical, a la espera de un mayor respaldo del público en el futuro.
El clima nos tuvo en vilo hasta el último momento. Tras un jueves de calor y bochorno asfixiante en Amurrio que amenazaba con hacer estragos, el cielo nos dio una tregua. El viernes 29 y el sábado 30 de mayo, la temperatura fue sencillamente perfecta para disfrutar de la música al aire libre.
Y qué mejor lugar para hacerlo que en las campas de El Refor. El antiguo reformatorio y sus históricas canchas de baloncesto y futbito demostraron ser el recinto ideal: un espacio bonito, amplio y extremadamente cómodo. La disposición de los dos escenarios —principal y secundario— a escasa distancia permitió a los asistentes fluir sin problemas y no perderse ni un solo acorde. Aunque la afluencia de público no alcanzó las cifras que cabía esperar para un segundo año de rodaje, el ambiente fue inmejorable, arropado por muchísima gente del pueblo que no quiso perderse la cita y que llenó el recinto de calidez.

Viernes 29: Talento emergente y leyendas vivas

La primera jornada comenzó por todo lo alto con Mirua, Sobrezero, Niña Coyote eta Chico Tornado y Sanguijuelas del Guadiana. Su juventud fue un soplo de aire fresco y su desparpajo sobre las tablas caló rápido. El momento en el que uno de sus cantantes bajó del escenario para armar un pequeño pogo entre el público marcó el inicio de una tarde de ritmos pegadizos y mucha conexión.

HuntzaEl talento local y euskaldun brilló con Süne. La exvocalista de Huntza trajo consigo esos ecos folk que tanto resuenan en las generaciones que hemos crecido con la música en Euskadi, pero con un aire renovado. Una voz preciosa y una artista jovencísima con un futuro prometedor.

Pero si hubo un momento cumbre el viernes, fue Su Ta Gar. Eran, sin duda, el plato fuerte y no defraudaron. Con la experiencia que solo dan las décadas en la carretera, congregaron al mayor número de personas de todo el festival. Armados únicamente con su pericia instrumental —guitarra, bajo, batería—, demostraron por qué son una de las bandas más míticas de la historia reciente de Euskal Herria.

El cierre del viernes corrió a cargo de Biznaga. Veníamos de verlos hace poco en la sala Santana 27 de Bilbao (ver crónica con Ezezez), y aunque en Amurrio volvieron a demostrar que son un grupo en pleno crecimiento y con un directo que suena cañón, la conexión con el público no fue total. Quizás fue el cansancio acumulado de la jornada o la hora, pero la chispa no terminó de prender como se esperaba, lo cual no resta mérito a una banda que domina la escena actual de los festivales.

Sábado 30: Baile bajo las gotas y sorpresas internacionales

Aiara FestEl sábado se inició el festival con algunas gotillas que no lograron aguar la fiesta. La jornada arrancó con Gwa Ya, y las sonrisas que provocó El Jose. Con su característico acento andaluz y visiblemente encantado de tocar en el País Vasco (donde ya había estado recientemente), supo meterse a la gente en el bolsillo combinando un gran sonido con grandes dosis de humor.

La elegancia visual y sonora llegó de la mano de Janus Lester. Vestido con un llamativo traje rojo y escudado por una banda de grandísimo nivel, el artista local ofreció un concierto sobrio, empacado y vocalmente intachable. Justo después, el andaluz Javi Medina aportó la nota discordante —en el buen sentido— de la noche. Él mismo reconoció que su estilo aflamencado difería del tono general del recinto, pero sumó una variedad musical muy de agradecer.

La gran sorpresa, sin duda, fue Dubioza Kolektiv. Los bosnios fueron un auténtico huracán. Desde el primer segundo hasta el final, impusieron un ritmo frenético que convirtió la explanada en una pista de baile imparable. Sus características camisetas amarillas (replicadas por varios fans en el público) fueron la bandera del momento más animado del festival.
La electrónica de Merina Gris puso el toque vanguardista. Con los rostros ocultos y una propuesta originalísima, ofrecieron un set espectacular. Aunque es probable que su estilo hubiese conectado más en otro contexto u horario distinto al de Amurrio, son una de esas joyas emergentes de Euskal Herria que siempre apetece volver a ver.

Aiara FestEl broche de oro, el gran colofón, lo puso La Pegatina. Poco se puede decir que no se sepa de la experimentada banda catalana. Dinamismo, cambios de cantantes, movimiento constante y un ritmo inagotable que congregó, nuevamente, a la mayor masa de público de la jornada para despedir el evento bailando hasta el último aliento.
El Aiara Fest 2026 cierra el telón dejando un gran sabor de boca en lo organizativo y en lo musical. Una experiencia cómoda y cercana que, a pesar de necesitar un mayor empujón de asistencia para terminar de despegar, esperamos con los brazos abiertos de vuelta a casa en 2027.

(Redactor: David R)

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